REUNION ANUAL DE LA SECCIÓN ANDALUZA DE LA ACADEMIA ESPAÑOLA DE DERMATOLOGIA Y VENEREOLOGIA. CORDOBA, 5 Y 6 DE MARZO DE 2004

PONENCIAS AL TEMA OFICIAL

DERMATOSIS FACIALES

 

 

 

LESIONES VASCULARES FACIALES EN EL NEONATO Y LACTANTE
Dr. Ángel Vera
Complejo Hospitalario Carlos Haya. Málaga

Las lesiones vasculares son una de las patologías más frecuentes en el neonato y lactante. Se distinguen dos grandes grupos: las malformaciones vasculares y los hemangiomas. Aunque en general de comportamiento benigno, su localización en la cara no solo conlleva alteraciones estéticas, sino que en ocasiones originan cierta morbilidad.
Las malformaciones vasculares están siempre presentes en el nacimiento y su desarrollo es siempre paralelo al crecimiento del niño. Los hemangiomas generalmente aparecen en las primeras semanas de vida y siguen un crecimiento rápido los primeros meses de vida, para después del primer año involucionar lentamente.
Dentro de las malformaciones vasculares que afectan a la cara comentaremos la mancha en vino de Oporto o nevo flámeo y su posible asociación a síndromes más complejos como el sind. de Sturge-Weber. También se comentan las malformaciones venosas y linfáticas, su repercusión y tratamiento.
Los hemangiomas que afectan a la cara pueden ser focales o segmentarios. Los segmentarios tienen una mayor repercusión y necesitan un estudio más exhaustivo ya que pueden asociarse a sind. PHACES o afectación de la vía aérea. También se reseñan las posibles complicaciones de los hemangiomas como la ulceración y sangrado más frecuente en los angiomas de los labios y las complicaciones debidas a la propia localización del tumor como ocurre en los angiomas periorbitarios.
Finalmente se analizan dos formas clínicas poco comunes, el angioma en penacho y el hemangioendotelioma kaposiforme. Estos tumores histológicamente benignos tienen un comportamiento clínico más agresivo y pueden provocar fenómeno de Kasabach-Merritt.

 

 


ROSÁCEA Y DERMATITIS PERIORAL
D. Rojo García, J. Mª
Sección de Dermatología. Hospital Universitario de Valme. Sevilla

Introducción
En los pacientes con estos cuadros clínicos, la alteración de la piel presenta motivo de preocupación, aunque se trata de episodios de entidades benignas el problema es tanto estético como causante de distintos signos, algunos son autolimitados y otros requieren intervención quirúrgica e incluso tratamiento con láser.
Considerando la diferente valoración de los posibles factores etiológicos conocidos, es evidente que no existe acuerdo a la hora de proponer una interpretación de los mecanismos patogénicos implicados en la rosácea.
Los principales puntos de discrepancia radican, en si el punto de partida es una lesión vascular, dérmica, la infestación por Demodex o la participación de la bacteria Helicobacter pylori.

Material y método
Hemos estudiado un total de 600 pacientes con clínica facial y que por cualquier de estas causas: patología inflamatoria, patología vascular, patología gastroduodenal, sepsis abdominal de origen intestinal, ansiedad, nos han consultado en los últimos 9 años, la mayoría de ellos con Rosácea y un 11% por Dermatitis perioral.

Curso clínico
Los pacientes presentan un cuadro clínico muy variable de unos pacientes a otros y en un mismo enfermo a lo largo de la evolución del proceso.
Se considera más habitual en los pacientes que llegan a desarrollar las formas más graves de rosácea, pero debe tenerse en cuenta que muchos enfermos presentarán sólo síntomas de prerrosácea o rosácea vascular.
También es posible observar rosáceas de los tipos vascular, inflamatorio o tardío en los que no se recoge una historia de manifestaciones de los estadios anteriores.
El sofoco se define como una súbita sensación de calor congestivo, generalmente acompañada de enrojecimiento, y es preferible el empleo de ese término que el de su equivalente inglés flushing.
En la rosácea el eritema suele afectar la cara, es frecuente en las zonas laterales del cuello y en la región preesternal y en algunos casos aparece en los hombros.
Se han descrito multitud de desencadenantes de los episodios de sofoco, que también pueden serlo de otras manifestaciones de la rosácea.
Entre ellos se incluyen situaciones de estrés y problemas emocionales, ingesta de comida y bebidas calientes, especias, alcohol e incluso cualquier tipo de alimentos, aplicación de cosméticos y medicaciones tópicas, en especial corticoides, tratamientos con corticoides sistémicos y vasodilatadores periféricos, exposición al viento, calor, frío y radiación solar.
En el caso de la dermatitis perioral parece más común el uso indiscriminado de corticoides tópicos


Comentarios
Estos pacientes suelen consultar los problemas dermatológicos, nosotros pensamos que la observación y valoración clínica de la piel con dermatitis perioral y rosácea debe ser una competencia del dermatólogo para poder orientar al paciente no del estético ni del cirujano plástico y debemos preparar y educar al paciente.

Bibliografía
1.- Rojo Garcia JM, Muñoz Perez MA, Escudero J, Camacho F, Hergueta P, Herrerias J. Helicobacter pylori in Rosacea and Chronic Urticaria.Acta Dermato Venerologica 2000; 80 (2): 81-161
2.- Patricia García Morrás, Susana Pérez Santos, Isabel Longo Imedio, Manuel Lecona Echeverría, José Manuel Hernanz Hermosa. Rosacea-Like Demodicidosis in an Immunocompromised Child Pediatric Dermatology January/February 2003, Volume 20 Issue 1 Page 28
3.- Wilkinsol D. What is perioral dermatitis?. Int J Dermatol 1981; 20: 485-486.
4.- Zeba Hasan Hafeez. Perioral dermatitis: an update International Journal of Dermatology Julio 2003; 42 (7): 514-517

 

 


TINEA FACIEI
Dr. Enrique Jorquera Barquero
Hospital Juan Ramón Jiménez. Huelva

La dermatofitosis que afecta a la piel glabra de la cara, exceptuando
el área de la barba de los varones, se conoce con el nombre de tinea
faciei. De forma general, se suele incluir dentro del grupo de la
tinea corporis pero debido a las particularidades de sus
presentaciones clínicas, que son fuente de muchos errores
diagnósticos, se recomienda que se considere como una entidad
patológica independiente.

Las características de la piel de la cara y el dermatofito causante
de la infección causan cuadros con escasa descamación, bordes
circinados poco marcados, acompañados de fotosensibilidad, lo que
induce a diagnósticos erróneos tipo eczema seborreico, rosácea,
lupus eritematoso discoide y lleva a tratamientos con corticoides
tópicos causando la aparición de la denominada tinea incognito y a
la utilización de medicaciones potencialmente perjudiciales.

En cuanto a la epidemiología resaltar la existencia de dos picos de
edades de presentación, la existencia de formas agudas de
diagnóstico más fácil y de formas crónicas de presentación atípica;
los dermatofitos responsables en nuestra experiencia son con más
frecuencia Trichophytum mentagrophytes y Trichophytum rubrum.

 

BLEFARITIS
Begoña García-Bravo
Dpto. de Dermatología Médico-Quirúrgica y Venereología. Hospital Universitario “Virgen Macarena”. Sevilla.

La blefaritis es una afección relativamente poco frecuente pero que plantea a menudo problemas diagnósticos y terapéuticos. Ello se debe a que los párpados son una de las zonas más sensibles de la superficie cutánea, susceptible por tanto de padecer con frecuencia dermatosis por agentes externos, pero además en los párpados muchas veces asientan lesiones de patología dermatológicas frecuentes como la dermatitis atópica, la dermatitis seborreica y el psoriasis o la rosácea.
Es fundamental establecer la causa de una blefaritis, determinando por tanto si el origen es intrínseco o extrínseco y para ello, es práctica obligada en todos los casos la realización de una detallada historia clínica y la exploración mediante pruebas alérgicas de contacto.
En la mayor parte de los estudios realizados en pacientes con blefaritis se ha comprobado que la causa más frecuente de las mismas es la dermatitis alérgica de contacto que representa entre el 46 y el 63 % de los casos. La dermatitis de contacto irritativa está presente en un 15-20 % de los casos pero mientras para algunos autores la dermatitis atópica solo supone el 6 %, otros atribuyen a este origen el 23 % de las blefaritis. Porcentaje menor se encuentra de dermatitis seborreica que afecta al 6 % de los pacientes y el psoriasis que representaría el 2,3 %.
El aspecto clínico, localización y distribución de las lesiones es fundamental a la hora de conocer la etiología de una blefaritis. En muchas ocasiones la afectación palpebral va acompañada de lesiones en otras zonas cutáneas con lo que el diagnóstico puede hacerse más fácil. Así, la presencia de placas en codos y rodillas nos orientará a la presencia de un psoriasis, y en flexuras, de una dermatitis atópica pero desafortunadamente esto no es siempre así de sencillo ya que a veces esta última distribución puede ser la representación de un psoriasis invertido o cabe la posibilidad de que se asocien varias patologías.
Y puesto que una blefaritis puede tener varias causas, la existencia de una dermatitis atópica o seborreica o incluso de psoriasis o rosácea no debe excluir la realización de pruebas epicutáneas ya que es posible que el paciente sufra además una sensibilización por contacto.
Una blefaritis alérgica de contacto puede estar provocada por multitud de alergenos que han sensibilizado la piel directa o indirectamente. Esto es particularmente cierto en los párpados ya que al ser esta zona altamente sensible, los alergenos actúan por contacto directo (cosméticos oculares, medicamentos oftalmológicos) o a distancia, llevados por las manos (cosméticos de manos, productos del trabajo, látex, gomas, etc.). Cabe también la posibilidad de que el alergeno esté en el ambiente y los párpados se afecten por dermatitis aerotransportada o que sean una manifestación de fotosensibilidad.
En la mayoría de los casos, los pacientes afectados por blefaritis son mujeres, y su origen se atribuye al empleo de diferentes cosméticos a veces identificados por la propia paciente. Será necesario comprobar en estos casos el origen de la dermatitis mediante pruebas epicutáneas no sólo con la serie estándar sino también con los productos que utiliza habitualmente la paciente. Dado que la piel de los párpados es más sensible que la de la espalda, lugar en el que habitualmente se colocan las pruebas epicutáneas, no es raro que nos encontremos con falsos negativos por lo que en estos casos se recomienda realizar un test de uso en el antebrazo. Prácticamente ocurre lo mismo cuando se explora la sensibilización a colirios, gotas y pomadas oftalmológicas. En estos casos hay que tener en cuenta que la aplicación de los mismos a veces se ha realizado para tratar una patología previa y por tanto la aparición de falsos negativos y la dermatitis de contacto irritativa son aún más frecuentes. Antes de atribuir la dermatitis a un alergeno que ha resultado positivo en las pruebas, será necesario establecer su relevancia.
Se revisan los datos de los pacientes con blefaritis que fueron estudiados en la sección de Alergia Cutánea del Dpto. de Dermatología del Hospital V. Macarena de Sevilla durante los últimos cinco años y que suponen un total de 60 casos, y se establecen los criterios diagnósticos para esta patología.

 

 


SÍNDROME DEL GRANULOMA DE LA LINEA MEDIA
Fernández Vozmediano JM.
Servicio de Dermatología. Hospital Universitario de Puerto Real. Universidad de Cádiz.

INTRODUCCION
Son procesos que se encuentran a caballo entre la patología inflamatoria y la tumoral, que se denomina también “granuloma letal de la línea media”, “granuloma mediofacial” o “granuloma maligno”. Se trata de una serie de enfermedades granulomatosas necrotizantes que afectan a la línea media de la cara y que, dejadas a su curso natural, suelen tener siempre un curso fatal tras ocasionar una importante destrucción de las estructuras centrofaciales y de las vías respiratorias superiores.
Ante un cuadro clínico con las características antes mencionadas, se debe descartar siempre un proceso infeccioso específico, ya sea bacteriano, micótico o parasitario. Ciertos carcinomas, incluido el carcinoma nasofaríngeo y algunos sarcomas de esta zona también pueden presentar un curso clínico destructivo similar. Descartando toda esta patología, queda un grupo de enfermedades que son las que se encuadran típicamente bajo el término de “granuloma letal de la línea media” y que al principio englobaba dos procesos fundamentales: la enfermedad granulomatosa de Wegener y la de Stewart. En esta última se han ido introduciendo algunos cuadros muy similares entre si y que han recibido nombres tales como “reticulosis polimórfica”, “reticulosis maligna de la línea media”, que algunos autores los fusionan bajo el término de “granulomatosis linfomatoide”, enfermedad descrita en principio en el pulmón. Al margen de estas lesiones deberíamos incluir también la denominada “enfermedad destructiva idiopática de la línea media”. Otros procesos que pueden producir lesiones destructivas a nivel de la zona medial del polo cefálico son el granuloma eosinófilo o el sarcoma de células reticuladas.

GRANULOMATOSIS DE WEGENER
La granulomatosis de Wegener se encuadra dentro del grupo de las angeítis necrotizantes cuyos rasgos clínicos fundamentales vienen dados por la aparición de lesiones ulceronecróticas en vías aéreas superiores o inferiores y la existencia de una afectación renal rápida y progresiva. Se acompaña con frecuencia de manifestaciones en otros órganos y aparatos, como corresponde a una enfermedad sistémica. Incide sobre todo en adultos entre la cuarta y quinta décadas de la vida, afectando a ambos sexos por igual. Suele cursar con un largo periodo prodrómico que incluye rinorrea, formación de costras nasales y sinusitis. La hemoptisis es frecuente, pero la destrucción hística no suele ser tan extensa como en la granulomatosis de Stewart. Las lesiones orales de la enfermedad de Wegener son frecuentes y en muchos casos la primera manifestación clínica del proceso. Se debe sospechar una enfermedad de Wegener ante un cuadro de edema indoloro y progresivo de la encía en una cavidad oral previamente sana asociado de forma muy característica con papilas inflamadas y edematosas. El aumento de tamaño de la encía a veces puede tomar una apariencia difícil de diferenciar de un hemangioma capilar o angioma en fresa. La granulomatosis de Wegener también se puede presentar como ulceraciones orales, alteraciones de la cicatrización tras una extracción dentaria o edema ocasional de labios o glándulas salivales.
El examen histológico revela la presencia de granulomas generalmente extravasculares, muchas veces con células gigantes multinucleadas, además de lesiones vasculares comunes a otros tipos de vasculitis. Las biopsias nasales o de senos muestran necrosis hística, ulceración de la mucosa y vasculitis, esta última puede aparecer como vasculitis necrotizante, flebitis o proceso granulomatoso.

GRANULOMATOSIS LINFOMATOIDE – RETICULOSIS POLIMORFICA
Este proceso se considera de origen linforreticular o histiocitario maligno. La presentación oral más frecuente de la reticulosis polimórfica es una ulceración en paladar aunque estas lesiones ulceradas pueden desarrollarse en cualquier localización.
El cuadro histológico de la granulomatosis linfomatoide se manifiesta como amplias zonas de necrosis hística junto con un infiltrado polimorfo, que contiene células atípicas y áreas granulomatosas. El infiltrado tiende a la angiocentricidad. Se reconocen un considerable número de figuras mitóticas, algunas de ellas atípicas. Las células que prevalecen muestran un núcleo arriñonado y nucleolo visible. Los linfocitos se presentan en variable número y ocasionalmente pueden aparecer células gigantes multinucleadas.
Existen casos de linfomas extranodales que cursan, aunque rara vez, con el cuadro clínico destructivo típico de este síndrome. Aparecen como un infiltrado linfoide de variable tamaño celular, mostrando una marcada angiocentricidad, incluida la infiltración de las paredes vasculares por las células neoplásicas. Desde el punto de vista inmunológico casi siempre corresponden a una proliferación neoplásica de células T “postímicas”, y algunos autores consideran la reticulosis polimórfica como un estadio anterior al establecimiento de un linfoma francamente maligno.

ENFERMEDAD DESTRUCTIVA IDIOPATICA DE LA LINEA MEDIA
Por último, existen procesos patológicos no encuadrables desde el punto de vista histológico en los mencionados con anterioridad. En general este proceso comienza a nivel nasal y desde ahí se extiende para dar lugar a la necrosis y ulceración del paladar. En algunas ocasiones se presenta como un retraso en la cicatrización de extracciones dentales.
Desde el punto de vista histológico se caracterizan por la presencia de un infiltrado inflamatorio neoplásico de células pequeñas, ausencia de vasculitis –aunque las células pueden arremolinarse alrededor de los vasos- y áreas de necrosis no isquémica. Este cuadro se denomina enfermedad idiopática destructiva de la línea media y suele responder bastante bien a la radioterapia.

GRANULOMA EOSINOFILICO
El granuloma eosinofílico hace referencia a una histiocitosis de células de Langerhans, un proceso reactivo en el que se acumulan en varios tejidos y órganos, células con fenotipo de células de Langerhans. El daño tisular que se observa como consecuencia de estos acúmulos parece producido por la liberación de citoquinas.
El granuloma eosinófilo representa la forma menos grave de histiocitosis. Las lesiones suelen ser solitarias o muy escasas. De forma muy frecuente las lesiones son óseas, pero en ocasiones afectan la piel o la mucosa oral. En algunos casos también se asocia diabetes insípida. Las lesiones cutáneas son de dos tipos: o bien consisten en una erupción extensa de pápulas costrosas, como se ve en las enfermedades de Letterer-Siwe y Hand-Schüller-Christian o aparecen como una o varias placas infiltradas eritematosas, con tendencia a la ulceración como se ve en la enfermedad de Hand-Schüller-Christian. Los dos tipos de lesiones cutáneas pueden estar presentes de forma simultánea. La presentación más habitual en la boca es como una afección periodontal que suele ser más intensa a nivel de los molares. Puede haber destrucción de la arcada alveolar con infiltración de la encía y como resultado la liberación de los dientes desde sus alveolos. Es muy frecuente que se asocie con una erupción precoz de los dientes. La afectación de la mandíbula es frecuente en los adultos con la presencia de una masa de consistencia blanda localizada en el área afecta.
En general, las histiocitosis producen tres tipos de reacciones histológicas, una proliferativa, una granulomatosa y una xantomatosa. Es la forma granulomatosa la que mayores dificultades diagnósticas presenta frente al síndrome de granuloma de la línea media. Desde el punto de vista histológico, la reacción granulomatosa muestra agregados extensos de histiocitos que, a menudo, se extienden de forma profunda en la dermis. Hay eosinófilos en cantidades variables. En general se ubican en grupos en vez de estar dispersos. Con frecuencia se ven células multinucleadas gigantes de forma irregular. Además, puede haber neutrófilos, células linfoides y células plasmáticas. Con frecuencia se encuentran eritrocitos extravasados. En general no hay células espumosas verdaderas. No obstante, a veces algunos histiocitos tienen un citoplasma vacuolado y en las coloraciones para grasas revelan la presencia de pequeñas cantidades de lípidos.

SARCOMA EPITELIODE DE CELULAS RETICULOIDES
El sarcoma epitelioide de células reticuloides o linfoma histiocítico comienza en un área circunscrita en alrededor del 39% de los casos. A veces, la primera lesión o grupo de lesiones se produce en la piel, y, en casos raros, no se encuentran otras lesiones aparte de las cutáneas, aun en la autopsia. Las lesiones cutáneas constan de nódulos de diversos tamaños. Cuando estas lesiones se localizan en la zona centro facial, su apariencia clínica puede entrar en el diagnóstico diferencial de las lesiones destructivas de la línea media. Desde el punto de vista clínico e histológico las lesiones se asemejan a las del estadio tumoral de la micosis fungoide. En el curso del linfoma histiocítico, en casos raros se desarrolla una leucemia monocítica o mielomonocítica, sobre todo en la etapa terminal.
El estudio histológico es concluyente. Hasta hace poco se interpretaba al tipo celular presente en las lesiones como una célula histiocítica inmadura, llamada también célula reticular. Con el advenimiento de la identificación inmunológica de las células se ha hecho evidente que muchos o todos los linfomas histiocíticos se componen de linfocitos transformados. Desde el punto de vista histológico, el linfoma histiocítico se compone de células que tienen un citoplasma eosinofilico bastante abundante, de borde mal definido. Los núcleos son ovales o arriñonados. Son claros porque contienen sólo unas pocas partículas de cromatina y aparecen vesiculares a causa de la presencia de una membrana nuclear neta. Hay cantidades moderadas de núcleos hipercromáticos atípicos y de mitosis atípicas.
En las lesiones cutáneas, el infiltrado celular tiene una densidad que varía entre masas grandes y parches dispersos. A menudo se ven hileras únicas de células tumorales “en fila india”. En algunos casos, en la epidermis hay pequeños agregados de histiocitos atípicos, indistinguibles de los microabscesos de Pautrier de la micosis fungoide.

 


ERUPCIÓN EN ALAS DE MARIPOSA
Jesús Tercedor
Sección de Dermatología y Grupo Lupus, Hospital Virgen de las Nieves, Granada.

La aparición de una erupción en alas de mariposa en zona centrofacial afectando a ambos pómulos y dorso nasal respetando los surcos nasolabiales con límites netos, eritematosa, plana o elevada es bastante característica de lupus eritematoso sistémico (LES). De hecho es el primer criterio en la lista de la asociación americana de reumatología (ARA) para el diagnóstico de LES. Sin embargo, su frecuencia de presentación oscila entre el 10% y el 50% de los pacientes con LES. A menudo la aparición de una erupción en la zona centrofacial nos obliga a plantearnos diagnósticos diferenciales con otros cuadros como erupción polimorfa lumínica, infiltración linfocitaria de Jessner, dermatomiositis, rosácea, dermatitis seborreica, dermatitis actínica crónica e incluso tiña facial o sífilis secundaria, que ocasionalmente pueden ser simuladores de erupción en alas de mariposa. En otros pacientes la sospecha clínica de LES solo se ve confirmada después de años de seguimiento y con biopsias repetidas hasta que la evolución clínica lleva a completar 4 criterios de la ARA. Por tanto, las erupciones en alas de mariposa son cuadros que se ven en dermatología y que nos obligan a un diagnóstico diferencial amplio.

Bibliografía
RD Sontheimer. Lupus erythematosus. En: Fitzpatrick´s. Dermatology in general Medicine. Fith ed. McGraw-Hill. New York 1999:1993-2009.
Shelley WB, Shelley ED. Lupus erythematosus. En: Advanced dermatologic diagnosis. WB Saunders company. Philadelphia.1992:848-858.



PAPULAS FACIALES MULTIPLES
Dr Mario Linares Barrios. Consulta de Dermatología. Instituto Social de la Marina. Delegación Provincial de Cádiz.

El estudio de los pacientes con pápulas faciales múltiples (PFM) constituye un importante reto para el dermatólogo ya que en muchas ocasiones pueden ser el síntoma guía de enfermedades graves que afectan a diferentes órganos de la economía. En la mayoría de grandes tratados de dermatología no existe una clasificación topográfica para el diagnóstico dermatológico. Es por esto que, tanto la exploración como la anamnesis, debe de realizarse con el mayor detenimiento posible en estos casos.

Casi cualquier dermatosis puede afectar a la cara. Así pues, además de las características clínicas distintivas referentes a forma, tamaño, patrón de distribución y evolución de las lesiones, hay que buscar otros datos en la exploración que pueden ser muy orientativos para el correcto diagnóstico.

Un antecedente fundamental es investigar si las pápulas son congénitas o adquiridas, así como la presencia de lesiones similares en otros miembros de la familia. Así pues, en el caso de que nos encontremos frente a un paciente con PFM hereditarias o presentes desde el nacimiento, nos veremos obligados a descartar enfermedades complejas como el síndrome de Cowden (1) o de los hamartomas múltiples, el síndrome de Rombo y de Brooke-Spiegler también conocido como de los tricoepiteliomas múltiples (2). Otras patologías a incluir dentro de esta forma de presentación son el síndrome del hamartoma folicular basaloide múltiple (3), los pilomatricomas múltiples, el síndrome de Birt-Hogg-Dubé (4) el síndrome de Muir-Torre, los cilindromas múltiples, el síndrome del carcinoma basocelular nevoide, los quistes epidérmicos en el contexto del síndrome de Gardner, los angiofibromas de la esclerosis tuberosa, la hialinosis infantil sistémica (5), la displasia ectodérmica anhidrótica (6) o hipohidrótica (7) y la neurofibromatosis.

Otras causas de PFM típicas se relacionan con la patología inflamatoria o infecciosa del folicúlo piloso como puede observarse en la rosácea, el acné, la seudofoliculitis (8), la foliculitis eosinofílica (9) o la mucinosis folicular (10).

La patología infecciosa también puede ofrecer PFM como por ejemplo se observa en las infecciones por criptococo (11), la tiña incógnito o las infecciones por Penicillium Marneffei (12) en pacientes infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana. Las infecciones víricas también se relacionan con las pápulas faciales, destacando entre los diferentes agentes etiológicos, el HPV. Este es capaz de dar cuadros como las verrugas planas, las verrugas vulgares diseminadas y la epidermodisplasia verruciforme (13). Otras infecciones virales relacionadas con las PFM son las infecciones por el virus del molusco contagioso (14) o el virus de Ebstein-Barr. También las infecciones piógenas, la demodiciosis (15) e incluso la escabiosis en lactantes (16) pueden dar PFM

Otras formas clínicas presentan un patrón histológico granulomatoso característico como sucede en el lupus miliaris disseminatum faciei (17), la sarcoidosis o la recientemente descrita enfermedad granulomatosa perioral generalizada (18,19).

A veces la forma de presentación clínica puede ser muy característica y orientativa. Por ejemplo la presencia de pápulas traslúcidas o amarillentas pueden orientar hacia el diagnóstico de milium coloide (20). También las pápulas necróticas inclinan a pensar en enfermedades del colágeno (21). En los trastornos de la queratinización se observan lesiones queratósicas como la queratosis liquenoide crónica (22), queratosis pilar, la tricostasis espinulosa (23) la poroqueratosis solar facial (24) o el ulerythema ophryogenes (25)

En ocasiones, también puede observarse patología tumoral benigna, como los nevus melanocíticos, y maligna representada fundamentalmente por el cancer de piel no melanoma. Otras lesiones de tipo tumoral descritas dentro de las PFM son los queratoacantomas múltiples (26), tricodiscomas múltiples (27), siringomas (28), esteatocistoma múltiple (29), quistes de retención, hidrocistomas múltiples (30), quistes eruptivos faciales (31), triquilemomas (32) o el xantogranuloma juvenil entre otros. Las histiocitosis de células de Langerhans y de células de no Langerhans pueden aparecer de esta forma destacando entre todas ellas la histiocitosis cefálica benigna (33) o el histiocitoma generalizado eruptivo.

Otra causa de PFM puede ser el depósito de material amorfo como ocurre en la lipoidoproteinosis, la amiloidosis o el osteoma cutis (34). También la patología inflamatoria puede ofrecer este patrón de distribución como se observa en las formas diseminadas de granuloma facial (35), el liquen plano actínico (36) o en las formas extensas de pápulas y placas pruriginosas de la gestación (37)

Existen otros cuadros específicos referidos recientemente como la papulosis disqueratósica facial crónica descrita en veteranos de la guerra de Vietnam en contacto con el agente naranja (38), la foliculitis necrotizante infundibular cristalina (39) o antiguas enfermedades ya erradicadas como la viruela en el contexto de la reciente guerra biológica. La llegada de nuevos tratamientos y nuevas patologías hace que aparezcan nuevas entidades como la tricodisplasia viral de los inmunodeprimidos caracterizada por múltiples pápulas centrofaciales (40, 41). Otras formas clínicas curiosas son el síndrome FACE (42) o la dermatitis herpetiforme de localización exclusivamente facial (43). La lista de pápulas de distribución facial es interminable siendo preciso un estudio muy cuidadoso para un correcto diagnóstico.

Bibliografía
1.- Fistarol SK, Anliker MD, Itin PH. Cowden disease or multiple hamartoma syndrome--cutaneous clue to internal malignancy. Eur J Dermatol. 2002 Sep-Oct;12(5):411-21. 2.- Crotty K, Dutta B, Hogan P. Multiple trichoepitheliomas in a mother and daughter. Australas J Dermatol. 2003 Nov;44(4):270-2.
3.- Brownstein MH. Basaloid follicular hamartoma: solitary and multiple types. J Am Acad Dermatol. 1992 Aug;27(2 Pt 1):237-40.
4.- Vincent A, Farley M, Chan E, James WD. Birt-Hogg-Dube syndrome: a review of the literature and the differential diagnosis of firm facial papules. Am Acad Dermatol. 2003 Oct;49(4):698-705.
5.- Al-Najjadah I, Bang RL, Ghoneim IE, Kanjoor JR. Infantile systemic hyalinosis. J Craniofac Surg. 2003 Sep;14(5):719-23.
6.- Hsu MM, Chao SC, Lu AC. A novel missense mutation (Gln306His) in exon 7 of the ED1 gene causing anhidrotic ectodermal dysplasia with prominent milia-like facial sebaceous papules.Br J Dermatol. 2003 Aug;149(2):443-5.
7.- Piletta PA, Calza AM, Masouye I, Harms M, Saurat JH. Hypohidrotic ectodermal dysplasia with recurrent otitis and sebaceous gland hypertrophy of the face. Dermatology. 1995;191(4):355-8.
8.- Dunn JF Jr.Pseudofolliculitis barbae. Am Fam Physician. 1988 Sep;38(3):169-74. 9.- Boudaya S, Turki H, Bouassida S, Khemakhem M, Marrakchi S, Zahaf A. Eosinophilic pustular folliculitis in infancy: an unusual case. Ann Dermatol Venereol. 2003 Apr;130(4):451-4. French
10.- Crovato F, Nazzari G, Nunzi E, Rebora A. Urticaria-like follicular mucinosis. Dermatologica. 1985;170(3):133-5.
11.-Coker LR, Swain R, Morris R, McCall CO. Disseminated cryptococcosis presenting as pseudofolliculitis in an AIDS patient.Cutis. 2000 Sep;66(3):207-10.
12.- Viviani MA, Tortorano AM, Rizzardini G, Quirino T, Kaufman L, Padhye AA, Ajello L.Treatment and serological studies of an Italian case of penicilliosis marneffei contracted in Thailand by a drug addict infected with the human immunodeficiency virus. Eur J Epidemiol. 1993 Jan;9(1):79-85.
13.- Sehgal VN, Luthra A, Bajaj P. Epidermodysplasia verruciformis: 14 members of a pedigree with an intriguing squamous cell carcinoma transformation. Int J Dermatol. 2002 Aug;41(8):500-3.
14.- Petersen CS, Gerstoft J. Molluscum contagiosum in HIV-infected patients. Dermatology. 1992;184(1):19-21.
15.- Schaller M, Sander CA, Plewig G. Demodex abscesses: clinical and therapeutic challenges. J Am Acad Dermatol. 2003 Nov;49(5 Suppl):S272-4.
16.- Haas N, Stuttgen G.[Facial involvement in scabies in infancy] Hautarzt. 1987 Oct;38(10):622-3.
17.- van de Scheur MR, van der Waal RI, Starink TM. Lupus miliaris disseminatus faciei: a distinctive rosacea-like syndrome and not a granulomatous form of rosacea. Dermatology. 2003;206(2):120-3.
18.- Hansen KK, McTigue MK, Esterly NB. Multiple facial, neck, and upper trunk papules in a black child. Childhood granulomatous perioral dermatitis with involvement of the neck and upper trunk. Arch Dermatol. 1992 Oct;128(10):1396-7, 1399.
19.- Urbatsch AJ, Frieden I, Williams ML, Elewski BE, Mancini AJ, Paller AS. Extrafacial and generalized granulomatous periorificial dermatitis. Arch Dermatol. 2002 Oct;138(10):1354-8
20.- Oskay T, Erdem C, Anadolu R, Peksan Y, Ozsoy N, Gul N. Juvenile colloid milium associated with conjunctival and gingival involvement. J Am Acad Dermatol. 2003 Dec;49(6):1185-8.
21.- Lyon VB, Nocton JJ, Drolet BA, Esterly NB.Necrotic facial papules in an adolescent: C2 deficiency with eventual development of lupus erythematosus. Pediatr Dermatol. 2003 Jul-Aug;20(4):318-22.
22.- Arata J, Seno A, Tada J, Wada E, Tamaki H, Tamaki M. Peculiar facial erythematosquamous lesions in two siblings with cyclical summer improvement and winter relapse: a variant of keratosis lichenoides chronica? J Am Acad Dermatol. 1993 May;28(5 Pt 2):870-3.
23.- Noel N, Gerstein D, Faust H. Pruritic hyperkeratotic facial papules. Trichostasis spinulosa. Arch Dermatol. 1997 Dec;133(12):1579, 1582.
24.- Sharquie KE, Al-Baghdady BA. Solar facial porokeratosis.J Dermatol. 2003 Mar;30(3):216-21.
25.- Burnett JW, Schwartz MF, Berberian BJ. Ulerythema ophryogenes with multiple congenital anomalies. J Am Acad Dermatol. 1988 Feb;18(2 Pt 2):437-40.
26.- Consigli JE, Gonzalez ME, Morsino R, Guidi A, Chappuis JM, Papa M, Maldonado S. Generalized eruptive keratoacanthoma (Grzybowski variant). Br J Dermatol. 2000 Apr;142(4):800-3.
27.- Requena L, Schoendorff C, Lopez MJ, Yus ES. Multiple trichodiscomas: histogenetical observations. J Dermatol. 1991 Feb;18(2):112-6.
28.- Timpanidis PC, Lakhani SR, Groves RW. Progesterone receptor-positive eruptive syringoma associated with diabetes. J Am Acad Dermatol. 2003 May;48(5 Suppl):S103-4.
29.- Hansen KK, Troy JL, Fairley JA. Multiple papules of the scalp and forehead. Steatocystoma multiplex (facial papular variant). Arch Dermatol. 1995 Jul;131(7):835, 838.
30.- Tanzi E, Alster TS. Pulsed dye laser treatment of multiple eccrine hidrocystomas: a novel approach. Dermatol Surg. 2001 Oct;27(10):898-900.
31.- Reep MD, Robson KJ. Eruptive vellus hair cysts presenting as multiple periorbital papules in a 13-year-old boy. Pediatr Dermatol. 2002 Jan-Feb;19(1):26-7.
32.- Hunt SJ, Kilzer B, Santa Cruz DJ. Desmoplastic trichilemmoma: histologic variant resembling invasive carcinoma. J Cutan Pathol. 1990 Feb;17(1):45-52.
33.- Jih DM, Salcedo SL, Jaworsky C. Benign cephalic histiocytosis: a case report and review. J Am Acad Dermatol. 2002 Dec;47(6):908-13.
34.- Cohen AD, Chetov T, Cagnano E, Naimer S, Vardy DA. Treatment of multiple miliary osteoma cutis of the face with local application of tretinoin (all-trans-retinoic acid): a case report and review of the literature.J Dermatolog Treat. 2001 Sep;12(3):171-3.
35.-Radin DA, Mehregan DR. Granuloma faciale: distribution of the lesions and review of the literature. Cutis. 2003 Sep;72(3):213-9.
36.- Salman SM, Kibbi AG, Zaynoun S. Actinic lichen planus. A clinicopathologic study of 16 patients. J Am Acad Dermatol. 1989 Feb;20(2 Pt 1):226-31.
37.- Carruthers A. Facial involvement in pruritic urticarial papules and plaques of pregnancy. J Am Acad Dermatol. 1987 Aug;17(2 Pt 1):302.
38.- Ehrlich A, Ma AS, Dixon A, Topalovski M, Belsito DV. Chronic acquired dyskeratotic papulosis of the face. Cutis. 2002 Jun;69(6):469-71.
39.-Kossard S, Scurry J, Killingsworth M. Necrotizing infundibular crystalline folliculitis. Br J Dermatol. 2001 Jul;145(1):165-8.
40.- Sperling LC, Tomaszewski MM, Thomas DA. Viral-associated trichodysplasia in patients who are immunocompromised. J Am Acad Dermatol. 2004 Feb;50(2):318-22.
41.- Haycox CL, Kim S, Fleckman P, Smith LT, Piepkorn M, Sundberg JP, Howell DN, Miller SE. Trichodysplasia spinulosa--a newly described folliculocentric viral infection in an immunocompromised host. J Investig Dermatol Symp Proc. 1999 Dec;4(3):268-71.
42.- Williams HC, Ashworth J, Pembroke AC, Breathnach SM. FACE--facial Afro-Caribbean childhood eruption. Clin Exp Dermatol. 1990 May;15(3):163-6.
43.- Komura J, Imamura S. Papular dermatitis herpetiformis. Report of a case with localized, facial lesions. Dermatologica. 1977;155(6):350-4.

 

FACIES LEONINA
Ramón Fernández Miranda. Almería.

Desde siempre nos hemos apoyado, para el diagnóstico visual de la lepra, en la impresión y/o evocación que nos produce la cara del paciente.
Así hablamos de facies leprosa, facies colérica de Leloir, facies mongólica, facies antonina, facies leonina. Son las caras de la lepra.
Denominamos “facies leonina” al conjunto de alteraciones que se producen en la cara del enfermo de lepra multibacilar lepromatosa (polar y subpolar) y que le confiere una impronta similar a la de un león.
De clara correlación clínico-patológica, las lesiones observadas se corresponden a los infiltrados subyacentes. En la lepra lepromatosa encontramos importante predominio de histiocitos, desde dermis media a hipodermis, cargados de bacilos (Virchow) que, al agruparse, formaran los lepromas (nodulares o tuberosos). Otras veces, estos infiltrados, seran de forma difusa o alrededor de anejos (alopecias).
Estos lepromas localizan, de preferencia, en regiones ciliar y supraciliar (alopecia de cola de ceja), pabellones auriculares (lóbulo) y nasolabial (superior).
A nivel nasal, es específica la resorción ósea de la espina nasal anterior y, a veces, se acompaña de la destrucción del cartílago nasal por lepromas a ese nivel.
Este aspecto “abollonado” por confluencia de lepromas, con piel infiltrada, edematosa y nariz “chata” configura la facies leonina.
El diagnóstico deferencial se plantea con otras dermatosis granulomatosas o que presenten alteraciones de tipo nodular a nivel facial.
El tratamiento, igual que en las demás lepras multibacilares, se basa en la terapia multimedicamentosa propuesta por la OMS en los regímenes terapéuticos: TMM, TMMO, ROM.



Vuelta a la página principalVolver a pagina principal reunión sección andaluza AEDV 2004